Bajo un diluvio y con el hermoso marco de nuestra gente copando la tribuna visitante, Nueva Chicago se hizo gigante en el Estadio Tres de Febrero y derrotó 1 a 0 a Almagro por la fecha 31 de la Primera Nacional. Un triunfo que vale oro, que demuestra el carácter del equipo y que quedará en la memoria por marcar el regreso de nuestra hinchada a esa cancha tras casi 20 años.
El partido arrancó con el local queriendo llevarse por delante el trámite, pero el Torito pegó rápido y con contundencia. A los apenas 7 minutos de juego, tras un tiro de esquina, Antunes se elevó más que todos en el área y conectó un cabezazo letal para sellar el 1 a 0. A partir de la ventaja, tocó ponerse el overol. Almagro se adueñó de la pelota e insistió lloviendo centros, pero se topó con una muralla absoluta: Masuero, que se vistió de héroe bajo los tres palos ahogando cada grito tricolor para sostener el arco en cero.
En el complemento, la tónica fue la misma. Con una inteligente línea de cinco en el fondo, el equipo priorizó el orden, blindó el área y apostó a liquidarlo de contra. Con el correr de los minutos, la intensidad local se fue apagando, Chicago recuperó terreno en el mediocampo y neutralizó el duelo. El dueño de casa terminó desesperado, perdiendo a un hombre por expulsión y sin respuestas ante un Verdinegro que supo sufrir y aferrarse a los tres puntos.
Con esta victoria fundamental, el Club Atlético Nueva Chicago trepa a la 13° posición con 36 unidades, superando justamente al Tricolor en la tabla. Ahora, nos toca volver a casa para hacer reventar Mataderos cuando recibamos a Deportivo Maipú en la próxima fecha.
El aguante, siempre presente
La tarde en José Ingenieros tuvo un sabor especial más allá de los tres puntos. Hacía desde mayo de 2007 (en aquel encuentro suspendido ante Ferro) que el Estadio Tres de Febrero no abría sus puertas de forma oficial al público visitante. Hoy, quebrando una espera de casi dos décadas producto de las prohibiciones en el ascenso, la hinchada de Chicago volvió a demostrar que la fiesta está en las dos cabeceras. ¡El Torito nunca camina solo!


